Seguir y dejar lo que se terminó

Tenemos que comprender, aunque duela muchas veces, que es real la frase que dice que cuando algo se ha terminado se ha terminado. Puede ser, a veces, los ciclos repetitivos de intentos por rescatar lo que anduvo mal y colapsó, en especial en cuanto a los contactos entra las personas, a cualquier nivel. Hay que entender que por algo se arribó al resultado. Puede ser que existan cambios, pero ya se trae una historia dolorosa, y eso puede reactivarse en cualquier momento.

Es preferible aceptar que las circunstancias se dieron como se dieron, y evitar querer justificarlas. Si aprender y corregirse, pero es más sugerible dejarlas ya en el recuerdo. Es lo que sucedió, una experiencia. Son oportunidades de experiencias para cambios.

También tenemos que recordar las profundas y sabias palabras de Cristo cuando dice que una persona, al igual que una casa abandonada puede ser limpia, pero debe ser mantenida, a riesgo de que los espíritus inmundos vaguen por ahí y regresen aún más a ocuparla. Esto nos mantiene alertas en la vigilancia espiritual.

Tenemos que recordar que las épocas adversas nos foguean en la voluntad, y que se hace necesario orar y resistir, buscar el optimismo, alimentarse correctamente con comidas nutritivas, mantenerse sereno aún en la peor adversidad, una gimnasia complicada.

El silencio nos recarga de energía, y aprender a mantener serenidad mental es muy importante.

El éxito, la energía y el cansancio

El éxito, ú obtener aquello que se desea llega después generalmente de mucho esfuerzo. Aún así debemos considerar eso que buscamos a la luz de la verdad interior, de los valores espirituales y del bien social.

Si aprendemos a ver la adversidad como mensajes y enseñanzas nos fortaleceremos. Si los vemos como mal y contrariedad de por sí sufriremos, nos amargaremos, nos debilitaremos y quedaremos vacíos de la enseñanza que trae cada vivencia, el para qué sucede.

El karma limita y equipara en la totalidad de nuestras vidas según se enseña, y con esos límites hay que convivir aceptando con lógica humildad porque la ira es insentatez también en ese aspecto. Se dice que la ira es la fuerza para superar trabas, pero nunca para agredir, ofender y autoagredirse.

Lo que es el destino no cambia, se dice, su brillo depende de nuestro pensar.

De cualquier modo y en cualquier circunstancia podemos mantener un pensar optimista, confiado en la vida.

Consideremos también que el desgaste es parte de la vida y de los contactos y necesitamos tomar las medidas y hechos que lo contraresten.

La debilidad física en ciertas circunstancias se puede mejorar, también la psicológica y aún la más sutil, la espiritual.

Las rutinas de sabiduría natural como el ayurveda y la de muchas culturas que se adaptan a los ritmos naturales hacen que nos energeticemos en vez de debiltarnos. Lamentablemente la cultura actual es debilitadora y enfermante. Está enferma, tiene gran carga de fobias, vicios, malos hábitos, aspectos obsesivos y marcado materialismo superficial y egoísta que se sustenta en la indiferencia, la apatía.

Aún así el cambio y la mejora individual aunque sea silenciosa ayuda a un mundo mejor.

La lucha del cambio correcto

La lucha del cambio correcto

Se dice que “Invocar la ayuda del poder supremo requiere adquirir una actitud correcta” * es decir pretender que nos vaya bien en la vida requiere encuadrarnos necesariamente en lo correcto. Lo incorrecto termina por agotarnos.

Por otro lado se hace necesario que pensemos en las palabras de Cristo cuando dice que el sol irradia su luz sobre todos los seres, sean buenos ó malos. Así debemos vivir nosotros. Esto nos llevará a estar en frente de los demás pensando en irradiar nuestro amor, sean ellos como sean, pues es más probable que cambien algo por la influencia de la energía del amor que por la del juicio y la culpa. Las personas perciben nuestro pensar a cerca de ellos aunque sea silencioso, por el solo hecho de nuestra conducta gestual.

También debemos considerar seriamente el asunto de que tal lo dice Swami Vivekananda “. El hombre es, diremos, un centro y está atrayendo hacia sí todos los poderes del universo; en este centro funde a todos ellos y los emite de nuevo en una poderosa corriente. Este centro es el hombre real, el omnipotente, el omnisciente, y atrae hacia sí a todo el universo; bien y mal, felicidad y sufrimiento, todo corre hacia él y se reúne en torno suyo; y con ello modela la poderosa corriente de tendencias llamada carácter y la arroja al exterior. Así como tiene el poder de atraerlo todo, también tiene el poder de emitirlo.“

Esta es una de las mayores y más importantes luchas internas en nuestra vida, la de pensar amorosa y correctamente emitiendo y atrayendo lo mejor. Insistamos en que el pesimismo, el juicio a los demás teñido de la soberbia, el hecho de estar maldiciendo en la obscuridad en vez de prender una luz con nuestro pensar amoroso y correcto hace que nos desgastemos más rápidamente nuestras energías.

 

* Carol K. Anthony (extraído de su libro: Guía del I Ching)

Juzgar y el centro del destino en esta vida

Tenemos que recordar la importancia de dejar de juzgar, es un ejercicio. Cristo habló de ello. Deepak Chopra lo recuerda en una de las leyes de la vida espiritual que da.

No juzgar es también aprender a silenciar la mente de tantas ideas continuas que tenemos con la cual manchamos nuestra energía.

Para que las circunstancias nos vayan bien tenemos que vivir en lo correcto. Lo incorrecto en algún momento se desploma, es inevitable, cuestión de tiempo, pero con certeza que es así.

Evidentemente, como dice Christopher Markert “necesitarás mucha fe, principios fuertes y la voluntad de corregirte cada vez que te sales del buen camino”. ¿Estamos atentos a nuestro modo de vida y sus consecuencias ó vivimos intentando, probando.  Y una pregunta más para nuestra interioridad: aceptamos nuestro destino, nuestro Tao, en términos orientales ó vivimos negándolo y olvidándolo ? Ese es el centro más importante de nuestro recorrer la vida.

El Señor Santiago Bovisio lo expresó así: “Existe un camino que es la personalidad propia del ser en su trayectoria milenaria, o la trágica negación a seguirlo; la perdición de la posibilidad de lograrse en esta vida.” El hecho de negar esto es entretenerse en las cuestiones temporales, ó dicho religiosamente perderse. Eso agota a la persona y a su entorno. Es como quien va a una ciudad a estudiar y se queda todo el tiempo divirtiéndose y olvida a qué fue, el tiempo pasa y nada obtiene.

¿Cambiamos sobre la marcha para bien?

¿Cambiamos sobre la marcha para bien?

¿Cambian las personas, cambiamos nosotros mismos verdaderamente para bién avanzando en la vida?

Parece ser que solo los CAMBIOS DE HÁBITOS producen verdadero cambio, en sentido expansivo. Cambiar de lo nocivo a lo saludable, de lo oprimente a lo expansivo, de lo egoísta a lo generoso.

Se dice, la Verdad en nosotros es la fuente espiritual y necesitamos conectarnos a ella diariamente.

Las creencias erradas y falsas nos llevan a mayores problemas y por caminos errados sustentandose en la soberbia de creer que se sabe, y finalmente el cansancio oprimente.

Cristo dijo que solo la Verdad nos libera, y la primera y mejor Verdad que podemos ver es la nuestra, de qué forma nos comportamos, cómo actuamos en realidad, cuánto de máscara hay en nosotros, cuánto de mentira auto protectora alentamos.

Cuando de nuestra vida se marchan los seres que decimos amar y amamos verdaderamente se produce un vacío y un shock que nos lleva muchas veces automáticamente al cambio. Que siempre estemos a tiempo de cambiar para bién.

“Si pudiera vivir nuevamente mi vida.

En la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido, de hecho

tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría

más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería

más helados y menos habas, tendría más problemas

reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente

cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría de tener

solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;

no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,

una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;

Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios

de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres

y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya tengo 85 años y s é que me estoy muriendo.”

 

Esas palabras se le atribuyen a Jorge L. Borges. ¿Quién de nosotros sabemos cuándo es el último día nuestro? Igualmente el fin temporal de nuestra vida en el camino eterno que tenemos por delante se puede usar como excusa para exacerbar el egoísmo, lo cual es un error que agotará más nuestra alma. Si es favorable que, conscientes de nuestra temporalidad vivamos mejor y cambiemos hábitos que hacen que desperdiciemos y sub valoremos nuestro paso por este mundo.

SI TE POSTRAN DIEZ VECES

SI TE POSTRAN DIEZ VECES

Las “épocas de desangrarse, de opresión, tiranías y desánimo”, como dice Carlos Molinero (en el libro: I Ching para todos) se superan con una fe fuerte en la Divinidad, pese a lo que pueda doler el momento y las circunstancias. todo pasa, y queda el aprendizaje, hay que fortalecerse.

Cuando el entorno oprime hay que tomarlo como una enseñanza de la propia Divinidad para cambiar conductas, muchas veces originadas en conductas muy pasadas que nos han llevado a un aprendizaje duro.

El mismo autor dice:” Rehusar la derrota es el camino, y resistir.”

Se adecuan a esas épocas los versos de Almafuerte:

 

Si te postran diez veces, te levantas

otras diez, otras

cien, otras quinientas…

No han de ser tus caídas tan violentas

ni tampoco por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas

asimilan el humus avarientas,

deglutiendo el rencor de las afrentas

se formaron los santos y las santas

Obsesión casi asnal para ser fuerte,

nada mas necesita la criatura.

y en cualquier infeliz se me figura

que se rompen las garras de la suerte…

 

¡ todos los incurables tienen cura

cinco segundos antes de la muerte!

 

No te des por vencido, ni aun vencido,

no te sientas esclavo, ni aún esclavo;

trémulo de pavor, piénsate bravo,

y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,

que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;

no la cobarde intrepidez del pavo

que amaina su coraje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora,

o como Lucifer que nunca reza,

o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora…

¡que muerda y vocifere vengadora

ya rodando en el polvo tu cabeza!
SIEMPRE SEGUIR ADELANTE BUSCANDO LA LUZ Y LA VERDAD DIVINA.

Hacer limonada del limón….

Si interiorizamos esta frase en un I Ching que dice: “la adversidad lleva al éxito gracias a la persistencia en un curso correcto”; entonces tendremos posibilidades de transformar el limón en limonada, como dice Dale Carnegie.

Lo importante es seguir en el curso correcto de los hechos, porque cuando torcemos por los intereses personalistas se complica trayendo al final más problemas.

Uno tiene que hacerse confiable ante las personas, eso es muy importante. Si uno no sirve para algo hay que dejarlo. “Neti, neti”, En el hinduismo, y en particular en el gñana yoga (el yoga del conocimiento) y el advaita vedanta, neti neti es un concepto que significa ‘no esto, no aquello’, o ‘ni esto, ni aquello’ (neti es la forma sandhi de na-iti: ‘no es tal’). Si fuéramos libres de verdad estaríamos libres del temor a permanecer en lo que no nos gusta a fin de buscar lo que si nos agrada, abriéndonos más posiblidades de las imaginadas.

La falta de confianza en nosotros mismos nos trae muchas complejidades en la vida.